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Prevalencia y distribución espacial de los alimentos altamente procesados en un estudio poblacional, y asociaciones con factores socioeconómicos y de salud

Roxane Dumont, Viviane Richard, Noé Fellay, David De Ridder, Stephanie Schrempft, Hélène Baysson, Stéphane Joost, Silvia Stringhini, Idris Guessous, Mayssam Nehme
Prevalencia y distribución espacial de los alimentos altamente procesados en un estudio poblacional y asociaciones con factores socioeconómicos y de salud, Clin Nutr ESPEN, 19 de junio de 2026:75:103420, doi: 10.1016/j.clnesp.2026.103420.

Resumen:

Contexto: El consumo de alimentos altamente procesados (AHT) se asocia a efectos negativos para la salud, pero su consumo a escala poblacional sigue sin estar bien caracterizado. Este estudio ha descrito el consumo de AHT en 14 categorías alimentarias entre adultos de Ginebra y ha identificado los determinantes socioeconómicos, espaciales y de salud asociados.

Métodos: Analizamos los datos de 3 600 adultos procedentes del estudio poblacional Specchio, realizado en Ginebra, Suiza (marzo de 2025). El consumo de AHT en 14 categorías se evaluó mediante un cuestionario de cribado validado, y se clasificó a los participantes en consumidores elevados o bajos. Las asociaciones con los factores socioeconómicos, los hábitos de vida y la salud se examinaron mediante regresión logística multivariante, complementada con un análisis espacial de los agrupamientos geográficos.

Resultados: En total, el 20 % de los participantes eran consumidores elevados de AHT. Por categorías, el consumo elevado fue más frecuente en las grasas (85 %), los productos lácteos enteros (71 %), los productos refinados (70 %), los productos lácteos azucarados (43 %) y los aperitivos (38 %). El sexo masculino constituyó el factor determinante más importante, con asociaciones especialmente marcadas en el caso de las bebidas destiladas (odds ratio ajustado [ORA] = 4,8; IC del 95 %: 3,7–6,4) y los alimentos fritos (ORA = 2,3; IC del 95 %: 1,8–3,0). La edad más joven se asoció a un mayor consumo de aperitivos, productos refinados y platos preparados, mientras que el estrés financiero y los conflictos familiares se relacionaron con un mayor consumo en determinadas categorías. En cuanto a la salud, un consumo elevado de AHT se asoció a peores resultados cardiometabólicos, en particular la obesidad y la diabetes, con asociaciones especialmente fuertes en el caso de los platos preparados y las bebidas azucaradas. El análisis espacial reveló patrones distintos según las categorías, sin que se observara una concentración geográfica del consumo global.

Conclusiones: Uno de cada cinco adultos presenta un consumo elevado de AHT, con patrones distintos según las categorías alimentarias y las características demográficas. El sexo masculino, la edad temprana, el estrés financiero y los conflictos familiares constituyen los principales factores de riesgo, en particular en el caso de los platos preparados, las bebidas azucaradas, los alimentos fritos y las carnes procesadas. Estos resultados abogan por estrategias de prevención dirigidas a categorías específicas de alimentos de alta densidad calórica en las poblaciones de riesgo, que podrían resultar más eficaces que un enfoque uniforme.

 

Enlace al el artículo en inglés

This text was automatically translated from French using artificial intelligence